Calefacción y gas: cómo pasar el invierno gastando menos
La calefacción es la partida más grande de la casa en invierno, y también donde más fácil es tirar el dinero sin darse cuenta.
Actualizado el 8 de agosto de 2026
En una vivienda española, calentar la casa y calentar el agua se llevan la mayor parte de la energía que se consume en el hogar. Cocinar, la tele o el ordenador, comparados con eso, son pequeños. Por eso conviene entender bien esta parte antes de perseguir céntimos en otras.
1. El termostato: piensa en grados, no en horas
El error más común es encender la calefacción a tope, achicharrarse, apagarla, pasar frío y volver a encenderla. Eso gasta más y se está peor.
La forma correcta es dejar la casa a una temperatura estable y razonable. Entre 19 y 21 grados es lo recomendable en las horas en que se está en casa, y unos 17 por la noche o cuando no hay nadie.
2. Un termostato programable se paga solo
Si tu calefacción se enciende y se apaga a mano, estás calentando la casa cuando no hay nadie o cuando ya está caliente. Un termostato programable —o uno inteligente— apaga la caldera cuando la habitación llega a temperatura y la vuelve a arrancar cuando baja.
Es de las pocas inversiones pequeñas en una casa que se recuperan en una sola temporada. Y si la caldera es antigua pero funciona bien, cambiar solo el termostato es mucho más barato que cambiar la caldera.
3. Las ventanas: por donde se te escapa el dinero
Puedes tener la mejor caldera del mundo, que si el calor se va por las rendijas da igual. Antes de tocar nada del sistema:
- Comprueba las rendijas. Pasa la mano por el marco de ventanas y puertas en un día de viento. Si notas aire, ahí tienes una fuga. Los burletes autoadhesivos cuestan poco y se ponen en una tarde.
- Baja las persianas al anochecer. La cámara de aire entre la persiana y el cristal aísla bastante. Es gratis y la mayoría de la gente no lo hace.
- Descubre los radiadores. Un sofá delante o una cortina encima de un radiador se traga buena parte del calor. Que estén despejados.
- Aprovecha el sol. Persianas arriba en las horas de sol, abajo en cuanto se va. Es calefacción gratis.
4. Purga los radiadores antes del invierno
Si un radiador calienta abajo y arriba está frío, tiene aire dentro. Se purga con una llave pequeña o un destornillador: se abre la válvula hasta que sale el aire y empieza a salir agua, y se cierra. Cinco minutos por radiador, una vez al año, y la caldera deja de trabajar de más para calentar lo mismo.
5. El agua caliente: la otra mitad del gas
Buena parte del gas de una casa no va a la calefacción, va a calentar agua. Y ahí las medidas son las mismas que en el artículo del agua, con un añadido:
- Bajar la temperatura del agua caliente a unos 55 grados. Sale caliente de sobra y la caldera trabaja menos.
- Menos agua caliente es menos gas. Una alcachofa de bajo consumo no ahorra solo agua: ahorra la energía de calentarla. Es un ahorro doble que casi nadie cuenta.
6. Si te calientas con electricidad, esto va contigo
Los radiadores y calefactores eléctricos son los aparatos más caros de tener en marcha de toda la casa: 1,5 o 2 kilovatios cada uno, funcionando durante horas. Si tu casa se calienta así, la calefacción no es una partida más de tu factura: probablemente es tu factura.
Y hay un efecto secundario importante: varios calefactores a la vez pueden hacer saltar el automático, lo que empuja a contratar más potencia de la necesaria — y eso se paga todo el año, también en agosto.
Mira qué te cuesta al año cada aparato →Incluye calefactores y aire acondicionado, con las horas que los uses de verdad.Por dónde empezar
Termostato a 20 grados y programado. Rendijas selladas. Persianas bajadas al anochecer. Radiadores purgados y despejados. Agua caliente a 55. Nada de eso requiere obras ni cambiar la caldera, y junto es la diferencia entre pasar el invierno o pagarlo.
Aviso: información general orientativa. El ahorro concreto depende de tu vivienda, su aislamiento, su orientación y el clima de tu zona. Las intervenciones sobre la instalación de gas debe hacerlas siempre un técnico autorizado.