Gas y calefacción

Calefacción y gas: cómo pasar el invierno gastando menos

La calefacción es la partida más grande de la casa en invierno, y también donde más fácil es tirar el dinero sin darse cuenta.

Actualizado el 8 de agosto de 2026

En una vivienda española, calentar la casa y calentar el agua se llevan la mayor parte de la energía que se consume en el hogar. Cocinar, la tele o el ordenador, comparados con eso, son pequeños. Por eso conviene entender bien esta parte antes de perseguir céntimos en otras.

1. El termostato: piensa en grados, no en horas

El error más común es encender la calefacción a tope, achicharrarse, apagarla, pasar frío y volver a encenderla. Eso gasta más y se está peor.

La forma correcta es dejar la casa a una temperatura estable y razonable. Entre 19 y 21 grados es lo recomendable en las horas en que se está en casa, y unos 17 por la noche o cuando no hay nadie.

Cada grado cuenta, y mucho. Subir el termostato de 20 a 23 grados no es un 15% más de gasto: la diferencia de temperatura con la calle es lo que manda, y esa sube bastante más en proporción. Un jersey en casa es la medida de ahorro más rentable que existe, por poco épica que suene.

2. Un termostato programable se paga solo

Si tu calefacción se enciende y se apaga a mano, estás calentando la casa cuando no hay nadie o cuando ya está caliente. Un termostato programable —o uno inteligente— apaga la caldera cuando la habitación llega a temperatura y la vuelve a arrancar cuando baja.

Es de las pocas inversiones pequeñas en una casa que se recuperan en una sola temporada. Y si la caldera es antigua pero funciona bien, cambiar solo el termostato es mucho más barato que cambiar la caldera.

3. Las ventanas: por donde se te escapa el dinero

Puedes tener la mejor caldera del mundo, que si el calor se va por las rendijas da igual. Antes de tocar nada del sistema:

4. Purga los radiadores antes del invierno

Si un radiador calienta abajo y arriba está frío, tiene aire dentro. Se purga con una llave pequeña o un destornillador: se abre la válvula hasta que sale el aire y empieza a salir agua, y se cierra. Cinco minutos por radiador, una vez al año, y la caldera deja de trabajar de más para calentar lo mismo.

5. El agua caliente: la otra mitad del gas

Buena parte del gas de una casa no va a la calefacción, va a calentar agua. Y ahí las medidas son las mismas que en el artículo del agua, con un añadido:

Calcula cuánta agua caliente estás gastando →La ducha es el 34% del agua de la casa, y toda esa agua hay que calentarla.

6. Si te calientas con electricidad, esto va contigo

Los radiadores y calefactores eléctricos son los aparatos más caros de tener en marcha de toda la casa: 1,5 o 2 kilovatios cada uno, funcionando durante horas. Si tu casa se calienta así, la calefacción no es una partida más de tu factura: probablemente es tu factura.

Y hay un efecto secundario importante: varios calefactores a la vez pueden hacer saltar el automático, lo que empuja a contratar más potencia de la necesaria — y eso se paga todo el año, también en agosto.

Mira qué te cuesta al año cada aparato →Incluye calefactores y aire acondicionado, con las horas que los uses de verdad.

Por dónde empezar

Termostato a 20 grados y programado. Rendijas selladas. Persianas bajadas al anochecer. Radiadores purgados y despejados. Agua caliente a 55. Nada de eso requiere obras ni cambiar la caldera, y junto es la diferencia entre pasar el invierno o pagarlo.

Aviso: información general orientativa. El ahorro concreto depende de tu vivienda, su aislamiento, su orientación y el clima de tu zona. Las intervenciones sobre la instalación de gas debe hacerlas siempre un técnico autorizado.